Cómo influye el neocórtex en el parto: del control al instinto
¿Sabías que el neocórtex, esa parte del cerebro que nos hace racionales, puede interferir en el proceso de parto?
En este artículo te cuento cómo influye el neocórtex en el parto y por qué, para que el cuerpo haga su trabajo, necesitamos silencio, intimidad y confianza.
El cerebro racional y el parto
El neocórtex, esa parte de nuestro cerebro que nos hace humanos, curiosamente debe quedarse en un segundo plano durante el parto.
El parto es un proceso involuntario, y esta parte más nueva de nuestro cerebro es uno de sus grandes inhibidores.
Comprender cómo influye el neocórtex en el parto nos ayuda a preparar el entorno y las condiciones que permiten que el cuerpo fluya sin interrupciones.
Cuidar el entorno
Cuando una mujer está de parto, lo último que hay que hacer es hacerle preguntas o activar su razonamiento.
En ese momento, lo que necesita es silencio y apoyo. Intimidad y seguridad.
El parto sucede en la quietud, no en la conversación.
Y cada palabra que apela al pensamiento puede distraer al cuerpo de su sabiduría.
La luz es un poderoso estimulante del neocórtex; por eso, una de las primeras cosas que hacemos al acompañar a una mujer de parto es cerrar cortinas y dejar una luz muy tenue.
La oscuridad facilita que la mujer pueda viajar al planeta parto con más facilidad.
Los mamíferos diurnos paren de noche, y eso no es casualidad.
Nosotras, más que ninguna otra especie, necesitamos cuidar los detalles del entorno, porque nuestro cerebro más nuevo tiende a intervenir e interrumpir el proceso.
Un ambiente íntimo, con poca luz, pocas palabras y presencia cálida, permite que el cuerpo haga lo que sabe hacer: parir.
Soltar el control
El neocórtex es controlador y miedoso; tiene protocolos, educación y normas.
Pero el parto no va de eso.
El parto va de soltarlo todo, dejar que el cuerpo haga y confiar en la vida.
Cuando la mente racional se apaga, emerge el instinto.
Y entonces el parto fluye.
Cuando el neocórtex se calla, el parto fluye.
La mujer se deja llevar por las olas, se abre sin pudor, se entrega.
Es una experiencia extática, un viaje a otro planeta, un estado alterado de consciencia que abre un gran portal.
Y de ese portal, vuelves siendo otra.
Renacer
No importa si hubo dolor o no, si gritaste desde tus entrañas o si tu cuerpo se liberó sin reservas.
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