Volver a reconectar con el parto fisiológico: recuperar la potencia de nuestro cuerpo.

Cuando la medicina patriarcal se apropió del parto

Hubo un momento de la historia en el que los doctores —todos hombres— decidieron que solo ellos debían atender los partos. Ese cambio forzado marcó el inicio de una desconexión profunda entre las mujeres y su propia fisiología. Hoy, muchas de nosotras buscamos precisamente lo contrario: reconectar con el parto fisiológico desde el conocimiento y el respeto a nuestros ritmos internos.

Una intrusión, la de estos doctores, con motivos más que inquietantes, oscuros y profundamente misóginos.

Pero imponerse y conseguir entrar en las casas, convencer a las mujeres para que parieran delante de señores desconocidos con sus aparatos metálicos, no iba a ser tarea fácil.

Lo lograron infundiendo miedo y fomentando que las mujeres se desconectaran de su propio cuerpo, un fenómeno cuyas consecuencias seguimos arrastrando y que hoy muchas tratamos de revertir para reconectar con el parto fisiológico.

(En España, una de las asociaciones que más lucha por los derechos en el parto y contra la violencia obstétrica es El Parto es Nuestro, donde puedes encontrar recursos y apoyo para vivir un parto respetado.)


De proceso natural a proceso “patológico”

Repetían una y otra vez que el embarazo y el parto eran procesos peligrosos, casi siempre patológicos, y que solo sus conocimientos podían “salvarnos”.
Así, muchas mujeres (y sus maridos) comenzaron a abrir su intimidad a hombres que las trataban como enfermas.

Tumbadas, inmovilizadas, tratadas como frágiles damas… y no como los mamíferos fuertes y capaces que somos.


Separar sexualidad, placer y parto: una ficción patriarcal

Los mismos órganos: del placer al nacimiento

Una de las consecuencias más profundas fue la separación forzada entre sexualidad, placer y reproducción.

Hoy sabemos que esta división artificial dificulta nuestra capacidad de reconectar con el parto fisiológico desde la confianza en nuestro propio cuerpo.

Los mismos órganos que vibran cuando sentimos placer participan en el embarazo y en el parto.
Los mismos tejidos que laten, se abren y llegan al orgasmo son los que permiten que nazca un bebé.


Comentarios que todavía duelen

Aunque hoy quedan pocas profesionales con ese enfoque, muchas mujeres han escuchado frases terribles como:
“Bien que no te quejaste haciéndolo” o “Haberte cerrado de piernas”.

Herencias de una visión misógina que aún late en algunos discursos.


La reconexión: un movimiento que crece

A pesar de siglos de cultura patriarcal, estamos volviendo a conectar.

Es un movimiento consciente y poderoso para reconectar con el parto fisiológico, recuperar la visión del parto como un proceso natural y honrar la sabiduría que siempre estuvo en nosotras.

Gracias a mujeres (y hombres) que han transformado su mirada, hoy contamos con información que nos permite cuestionar creencias heredadas.
La historia de nuestras ancestras resuena en nuestros huesos, y con dedicación podemos soltar lo que no nos pertenece.

Una idea que lo cambia todo

Solo una idea puede abrir un mundo:
parimos con los mismos órganos con los que experimentamos placer.

Esta revelación despierta preguntas profundas. Y esas preguntas son el inicio de una gran transformación.


¿Por qué tanto miedo a parir?

El miedo como legado cultural

El miedo cultural al parto es uno de los mayores obstáculos para reconectar con el parto fisiológico.

Muchas mujeres sienten pavor al parto y creen que una cirugía mayor será más llevadera que confiar en un proceso biológico diseñado para funcionar.
Aceptan una cesárea sin ponerse de parto por miedo al sufrimiento.

Dolor no es sufrimiento

Lo escucho a menudo: “No quiero sufrir”.
Y es comprensible. Pero en el parto fisiológico no hay sufrimiento, porque el sufrimiento nace de la mente: de imaginar catástrofes, de temer por la vida, de visualizar escenarios extremos.

En un parto natural, las hormonas y el sistema parasimpático apagan esos pensamientos y permiten que el cuerpo haga lo que sabe hacer desde siempre.


Reconectar con el parto fisiológico: un acontecimiento transformador

El parto puede doler… o no.
Hay muchas maneras de hacerlo más llevadero. Lo importante es que una mujer en un parto fisiológico puede:

    • moverse libre
    • decidir
    • sentirse protagonista
    • elegir el entorno
    • rodearse de quien le aporta seguridad

Quienes hemos vivido ambas experiencias sabemos que no es algo menor: es uno de los acontecimientos más trascendentes de la vida.


La importancia de volver al cuerpo

Volver al cuerpo, al placer y a nuestra fisiología es una forma profunda de reconectar con el parto fisiológico, con nuestra potencia y con la herencia de nuestras ancestras.

Si esta información te llega, es porque ya estás preparada para sostenerla.

La pregunta ahora es:
¿cuánto quieres entrar en esta madriguera?


Miryam González Arrabal
Doula integrativa en Mataró y Maresme. Te acompaño en cualquier etapa de tu pa/maternidad.

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