Otra manera de vivir

Recuerdo cómo otra manera de vivir es posible. Es algo que está grabado en mi ADN, y en el tuyo también. La vida puede ser más fácil, más amable y agradable.

Recuerdo cantar con otras mujeres, bailar al son de los tambores, pintar nuestra piel y hacernos trenzas mientras reímos y lloramos, explicamos nuestras alegrías y dolores.

Recuerdo cuidar de nuestros hijos en comunidad, coger los frutos que da la tierra, despertar con la luz del sol y contar cuentos a la luz de la hoguera.

Trabajar con nuestras manos el barro y crear tejidos de colores vibrantes.

Es otra vida, otro tiempo, en la que vivir era de por sí un propósito. 

 

Hay cambios que son maravillosos, que nos aportan conocimiento, comodidad, salud, aunque ¿por qué olvidar todo eso que tan bien nos hacía? ¿Es incompatible?

Está claro que hemos olvidado algo supra elemental. Y es la conexión con lo más natural, con nuestra esencia. Que nos guía por el sendero del gozo. Un gozo que hemos olvidado. Hemos confundido con algo que nada tiene que ver…

La energía masculina imperante tiene prisa, tiene mucho que hacer, mucho que conseguir y mucho por lo que luchar. Esa energía no es solo de hombres, está en nosotras también. Al igual que, la energía femenina, no solo nos pertenece a nosotras.

¿En qué momento compramos la idea de que no estamos completas?

 

Equilibrar estas energías, atemperar nuestro cuerpo, nuestra alma, hacer el sendero de vuelta a nuestro origen. No es necesario dejarlo todo, no es necesario irnos a una cueva. Hablo de algo más profundo, algo que sucede dentro.

Cuando las mujeres nos unimos en círculo, cambiamos cosas. Recordamos. Se activa esa parte ancestral que guardamos y que nuestro día a día nos hace olvidar.

Recordemos más, es necesario, somos la mitad de este mundo (si no más) y las que tenemos más fácil acceso a la energía femenina. Que pongamos equilibrio en nosotras cambia el mundo, al menos el de cada una de nosotras.

Sentirnos más, escucharnos más, ir hacia dentro, respetar los tiempos, alinearnos con la madre naturaleza. Crear desde la unión con nuestra esencia.

Somos mujeres, somos creadoras.

 

Si sientes que tu vida es convulsa, que has perdido tu conexión con algo, algo que no sabes muy bien qué es, pero sabes que el sendero es volver a conectar con ello. Sabes que está ahí, lejos pero no tanto, pero no sabes cómo se llega. Es el momento. Escríbeme, te acompaso.

 

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