Recuperando nuestro poder (Parte 2)

¿Aceptar una cesárea por no sufrir?

Y entrando un poquito más en el tema que dejamos en la entrada anterior.

Entendemos como, con este panorama, hay tantas mujeres con pavor a parir, que creen que una cirugía mayor será más liviana que un parto natural, fisiológico. Y aceptan una cesárea, antes de ponerse de parto, por no sufrir.

Sufrir. Lo he escuchado muchas veces. “No quiero sufrir”. Y obvio que nadie quiere sufrir. Ni las que parimos sin epidural. Pero es que en el parto lo que hay no es sufrimiento. Puede haber dolor, sí, pero el sufrimiento es otra cosa. El sufrimiento es por lo que pasamos pensando en el terrible parto, en que puede ser que muera, que me desangre, que le pase algo a mi bebé… Eso es sufrimiento, y ahí está implicada nuestra mente.

En el parto natural eso no existe. Benditas hormonas, bendito sistema parasimpático que apaga todos esos pensamientos y está por lo que tiene que estar. En alcanzar algo de lo más natural que existe entre todos los mamíferos: parir.

El parto puede doler. También puede no doler. Sea de la forma que sea (y se puede hacer mucho para que sea más llevadero), el parto natural fisiológico, en el que la mujer decide y hace lo que le apetece, se siente protagonista de su parto y segura donde está y con quién, es el mayor acontecimiento por el que transitará en la vida. Y las que hemos vivido ambas opciones sabemos que no es cosa baladí.

Volver a conectar con nuestro cuerpo, con nuestro sexo y sentirnos perfectas con ello es un trabajo a todos los niveles que siempre es fantástico emprender. Que te llegue información de este tipo ya, es que estás abierta y eres capaz de sostenerlo. Ahora depende de ti, cuánto te apetece meterte en la madriguera.

Si quieres más información, prepararte para recuperar tu poder y llegar al parto desde un lugar más consciente, escríbeme.

 

Imagen de Freepik

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